viernes, 16 de marzo de 2012

17º El niño de las monjas.


EL NIÑO DE LAS MONJAS

    

     Así es como me llaman mis compañeros cuando me quieren hacer rabiar, y eso ya me ha valido unas cuantas peleas.

     Las señoritas, que no son monjas (aunque por su aspecto lo parecen), es cierto que me dan un trato especial, y que me dispensan más atenciones que al resto, pero esto es por mi buen carácter, por mi simpatía y por que soy alegre, cariñoso y sobre todo, muy obediente.

     Los otros niños dicen que no es por eso, que es por que soy un pelota, y por que soy bizco y las doy pena.

     Eso me enfada y al principio me hacía llorar, pero ya no, ahora al que me lo dice, le casco, y todos me temen por que a mi no me castigan, si acaso me riñen.

-          Juan, no es de buen cristiano. No hay que pelearse, Dios nos dice que debemos poner la otra mejilla.

-          Si hermana. ¿Pero y cuando ya hemos puesto las dos?.

-          ¡Jesús, María y José, diablo de chiquillo!.

     Es por estas contestaciones, y alguna que otra picia, que las monjas me llaman Juan de todos los diablos.

     Aproximadamente un par de veces al mes, las monjas nos llevan a unos cuantos niños para que las acompañemos cuando van en busca de donaciones para mantener el colegio.  Solemos ir siempre más o menos los mismos  niños.  A estas visitas solo pueden ir los que se portan bien, sacan buenas notas y no están castigados. Yo siempre soy uno de los dos niños que van, aunque me halla portado mal, o este castigado, sobre todo cuando vamos a la Casona de V. Allí no puedo faltar, la señora me tiene gran cariño, y si estoy enfermo, retrasamos la visita. Allí voy yo solo, cuando lo normal es que nos lleven a dos.

     Es una gran casa, creo que del siglo XVII,  con muchas tierras y praós, y bosque,  y cuadras para los caballos, y un jardín. Me lo paso fenomenal. Si hace buen tiempo, me ensillan un caballo y me enseñan a montar. Es una casa tan bonita, que es una pena que Doña Rosario, la señora no viva allí todo el año.

     Un día se lo dije a doña Rosario, lo mucho que me gustaba la casa.

-          ¿De verdad te gusta? Pues quizá algún día te la regale.

-          ¿En serio?.

     Doña Rosario me dedicó una sonrisa enigmática que lo mismo podría querer decir un si, que un no.

     En otras casas me llevan a merendar a la cocina después de la visita, aquí la señora me sirve el chocolate y los picatostes, con ellas en el salón. A veces la veo pasear furtivamente la vista del cuadro de la chimenea a mi, y vuelta. Un día le pregunté quien era el del cuadro y me contestó que su único sobrino.

    Terminada la merienda, suelen enviarme a que juegue al jardín o a mandan a algún mozo a enseñarme los campos los animales y el manejo de la casona, Fermo, el capataz, me dice que aprendo rápido, y que se nota que lo llevo en la sangre.
     En una de mis últimas visitas la señora, dirigiéndose a mí me ha comentado:

-          Yo te tengo un gran cariño, ¿sabes?. Tu madre sirvió en mi casa, antes de que tu nacieras.

     Después pellizca mis mofletes y me da un beso.

-          ¡Ala, a jugar al jardín!

     Las monjas y ella se quedan charlando.  Guardo con sumo cuidado los bombones con que me han obsequiado en la cocina por orden suya. Luego se los regalaré a las señoritas, cuando volvamos de regreso.

     Me gustan las muestras de  afecto que me prodigan las hermanas cuando se los regalo.

     Un día de los que toca visita ya no vamos a la casona de Doña Rosario. Por el camino le pregunto a Sor Ángela el porqué.

-          Dios ha tenido a bien, llamar a Doña Rosario a su lado.

     Me entristece, yo también le tenía cariño a la señora, pero me quedo con las ganas de preguntarle a las monjitas, si de verdad, al final me ha regalado la casona, pero sé que eso no estaría bien. Me siento culpable por ser egoísta y rezo por ella y por mí, para que Dios me perdone el egoísmo.


2 comentarios:

  1. Me parece una buena pregunta cuando dice: Si hermana. ¿Pero y cuando ya hemos puesto las dos?.
    Saludos
    Mayte

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  2. Y tan buena, la monja ya no sabe ni que contestarle,así son los chiquillos, te salen de repente con unas cosas......

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